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Fecha de publicación: 04-jul-2008

PABLO ERÁCLIO JAÉN: “Yo soy bien cholo, pero sé apreciar el buen marisco”

 

No fue el destino lo que lo llevó al mar. Aprender del teje y maneje de este oficio, se lo debe a su padre y la dinastía de pescadores que conforman su familia. A sus 76 años, Pablo Eráclio Jaén, sigue siendo el mismo y afanoso pescador, que no suelta su  red.

 

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De mirada triste y pupilas brillantes; con grandes manos curtidas y agrietadas, el rostro tostado del mejor pescador ecuatoriano 2008, se abre paso entre la gente que lo ayuda a bajar de la tarima en la que estaba encaramado, para encontrarse con nosotros.

Definitivamente estaba emocionado. Contra su pecho, aferraba la placa que lo hacía acreedor a la máxima distinción de su gremio. Y  a diferencia de la actitud común de sorpresa de un ganador,  Eráclio Jaén, lo creía y lo reafirmaba: “Yo soy el Mejor Pescador Ecuatoriano. Gané este premio porque todavía estoy en actividad dentro de la pesca y porque soy organizado. Por eso me premian, y  por ser el más viejo de todos los pescadores, ¡porque todavía pesco ah!”

Para este artesano del mar, 45 años de pesca nunca han sido una rutina. Cada mañana, a las 06h00 parte en su bote con sus compañeros de la Cooperativa 5 de agosto y otras veces, con seis de sus 13 hijos, quienes al igual que él, también se dedican a este oficio. El sector del archipiélago de Jambelí, es la primera parada donde Jaén tiende sus redes para iniciar su faena.

Corvinas, robalos y camarones son los mariscos que salen a su encuentro a diario. “Como la carestía de la vida está muy estrecha, solo saco 10 o 20 dólares para repartirlos con mis compañeros y poder sacar aunque sea para el combustible.  No hay como sacar más a diario”, indica Jaén.

Su regreso depende siempre de la marea. Entre las 12h00 o 14h00 vuelven a tierra, para  entregar algún pedido y comercializar lo pescado. En el muelle de Puerto Bolívar, todos son pescadores artesanales que se dedican a vender especies como: la liza, el camarón, la corvina, el robalo y la cachema, que es la más solicitada debido a su gran tamaño, seguido por el robalo que se cotiza entre los más caros por su exquisito sabor.

A pesar de ello, y aunque existan días flojos, Eráclio Jaén asegura que “no hay pescado difícil de vender. Todo se llevan”.

El pescado frito y el ceviche de pez sierra, preparado por su esposa, son los manjares predilectos de este morador del 4 de Abril.

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